dimecres, 7 d’octubre de 2015

L'esclat de la bombolla

Bombolla enmig del desert, aire entre el buit. La bombolla, tota artifici, realment no esclata. Es manté, amb la pell estirada, a punt per a l'explosió, al caire del gran pet. No ho fa, però. Tota la vida, encara qu'artificial, dins seu. La mort a l'exterior. És una bombolla d'aire que malda per no escapolir-se pels porus, per les escletxes. L'explosió mai esdevindrà, simplement el globus es desinflarà. Pot ser que el desert mai floreixi, però potser allò que hi havia dins de l'esfera no va ser mai veritable vida, sinó mera ocupació del lloc sense pes. Un enlloc, doncs.

divendres, 25 de setembre de 2015

Primer esbozo sobre una constelación de Centauros: Turin abraza a Ibiza


Tanto Benjamin como Nietzsche parieron centauros. En este contexto, se trata de un pensamiento "arenoso", en donde pulsa una temporalidad difícil de agarrar o medir (pese a la costumbre y existencia de relojes de arena). Benjamin escribió, sino me equivoco, en Marsella: "Porque si en los tiempos en que amamos se le va nuestra existencia a la naturaleza por entre los dedos (como monedas de oro que no puede retener y que deja pasar para conseguir así lo nuevo), en esta otra circunstancia nos arroja a la existencia con las manos llenas y sin que podamos esperar o aguardar nada". 

A tono con esto, en una carta a Ernst Schoen Benjamin le describe como al leer Das Belebende de Holderlin, el mundo de los centauros de Maurice Guerin tomo otra significación. En diciembre del 1917 Benjamin le manda a Schoen Der Centaur. Nos dice Benjamin que el centauro pertenece a un momento particular, cuando la creación fue dada vida vía el agua, entendida como un fuerza sin dirección que pertenece al caos. Este caos toma dirección, se vuelve un flujo, que también se estanca y se fermenta (se vuelve en un elemento vivo que da vida).  El agua como principio, ya dicho por Tales. La humedad es vida, eso sin forma (no animado) era el medio de la vida emergente. Como medio es la unidad de los opuestos.

Décadas antes, en el 1870 Nietzsche le escribe a su amigo del club de filología de Leipzig Rohde que ciencia, arte y filosofía estaban creciendo juntos dentro de él.  Estimaba que en este proceso engendraría “centauros". Mejor dicho, y porque no decirlo así, "parir centauros". Nietzsche no tenía, o al menos de eso lo acusaban, ambición literaria en el sentido de aliarse a las filas de la Academia (o como dijese una amiga antropóloga "la cacademia"). Frente a ello consideró que no necesitaba conformarse a estereotipos ni posiciones ilustres. Su finalidad era expresar una cierta libertad y tal radicaba en la figura parida de un centauro "dionisiaco". 

Sin embargo pareciera que los centauros causan muchos disgustos e incomodidad.

En el 1886 Rohde le escribe a Overbeck respecto al libro de Nietzsche "Más allá del bien y el mal". Consideraba a Nietzsche un glotón molesto con todo y todo el mundo, un ermitaño (sin hijos, sin esas anclas que "dan sentido") que sólo crea burbujas para diversiones narcisistas (curioso pensar que Nietzsche estuviese entre aquellos que Pascal condenaba como "entregados a divertimentos"). Rodhe ya no puede tomar en serio estas metamorfosis eternas, en donde todo puede ser modificado. Rohde recrimina que hay anuncios de un gran pensamiento-para-pelos-, pero estas audacias no llegan y el entusiasta se queda con ganas. Poco le faltaba para decir "sólo loco, sólo poeta", para así Rohde convertirse en profeta o algo menos serio. El centauro de Nietzsche era tratado como una quimera.  No había nada tangible, todo corre como arena por sus dedos le escribía Rohde a Overbeck. Arenas que a Poe le causaban tanto llanto: 
I stand amid the roar
Of a surf-tormented shore,
And O hold within my hand
Grains of the golden sand=
How few! yet how they creep
Through my fingers to the deep,
While I weep-while I weep!
O God! can I not save
One from the pitiless wave?
Is all that we see or seem
But a dream within a dream?


Esta escena me hace pensar en el cuento de Kostas Axelos Lo real y lo imaginario:

 Un padre y una madre centauros observan a su hijo que retoza en una playa del Mediterráneo. El padre se vuelve hacia la madre y le pregunta: «¿Debemos decirle que no es más que un mito?».

Me pregunto, no sé si imprudentemente, ¿qué centauros abrá visto Benjamin en Ibiza y Nietzche en Turín?

diumenge, 30 d’agost de 2015

Ficciones replicantes I, E.

Obviando la calidad de escrito, hecho demasiado temprano en la mañana y en un sábado (que debería ser un día de puro descanso), esta sensación de posible repetición (algo así como Groundhog Day), puede ser sólo "una repetición" si es recordada (si existe un futuro singular) y no una repetición idénticamente general (o generalizable). Esta sensación de repetición no es un "parecerse" o una "semejanza", dado a que tales imprecisiones rompen con la particular ilusión que nos brinda la llamada "repetición". Asumamos que "el mismo día se repite para todo el mundo". Hay aquí dos posibles tramas: 1) La gente se percata de eso y tenemos el escenario a la Bill Murray, en donde estamos en una eternidad que se repite exactamente (un día entero que se repite y no hay mañana, no hay "de un día a otro", inclusive no hay un futuro que dialogue con el pasado). Aquí pareciera darse el llamado "día nefasto" ovidiano, cuando se suspende la supuesta continuidad regular y se quiere "restablecer" a partir de algún sacrificio, compensación o terminación (en el caso de que esto fuese el efecto de interrumpir alguno de los procesos sagrados y de las maquinaciones secretas que permitían el pasar de "un día a otro"); 2) Nadie se percata de que hay repetición. Actúan como si fuese, ese día, un día más, y al repetirlo todo se queda idéntico (inclusive sus edades y "generaciones"). Este ejemplo imposible (o al menos improbable), nos demuestra un límite interesante: solamente alguien "afuera" puede gritarles "se está repitiendo el mismo día". Claro, se tratara de un ejemplo a tono con el buen obispo de Berkeley (a quien no debemos dudar en tirarle una piedra para recordarle la "concretud" del otro). En ambos casos se asume que existía una "continuidad" (que era lo general, regular y natural-para nosotros) y algo lo interrumpió. La "repetición" se nos aparece como un acontecimiento "no-regular". Algo pasó, y pasó (al parecer) mal. Alguien metió la pata o se le olvidó "hacer su trabajo" (hay un crack en la pasta, un rallazo que interrumpe la grabación).
            En este sentido, estas "repeticiones" acentúan y apuntan, más que nada, a lo "irrepetible" y no a la falacia naturalista de los patrones, la ley y lo general. A su vez destruye cualquier comienzo absoluto o punto originario. Hay algo aquí que nos permite ver como el "eterno retorno" de Nietzsche, lo que "persevera" (en cada cual) en Spinoza, lo que pulsiona en Freud, lo aurático en Benjamin son instancias, cada cual a su manera, que apuntan no a una esencia, una naturaleza, un origen (u original) o un "método" (en el sentido de un "sólo camino" recto) sino a una singularidad. Singularidad que no es para nada individualismo ni algo terminado. Será, posiblemente, algo similar a un ensayo y a un borrador. ¿Habrá algo más irrepetible que lo borrado? ¿Habrá algo más repetido que borrar? Dejemos esto, por el momento, en suspenso.


Ficciones replicantes I, D.

Te levantas por la mañana, a la misma hora exacta con la misma alarma de radio que te grita con una prédica evangélica: "Ofrezcamos, pues, por Jesús, en todo tiempo, un sacrificio de alabanza a Dios, y démosle el fruto de los labios celebrando su Nombre". Chocas con el abanico de piso, dándote (de todos los lados del mundo) en un área ya sensible (traumada por cerrar mal una puerta abierta por uno), y con malabarismos brincas entre libros, papeles e "intimidades" (eufemismo secreto de uno, que uno cree más nadie saber) hasta dar con la alarma. Hoy, de todos los días, decides que no vas al trabajo, que has llegado a tu límite. Cojeas al baño, a donde vas por costumbre hasta recordar que "estamos en sequía" (aunque uno más que otros) y te encuentras con unos de tus bastardos.
Te saluda de reojo y el olor es insoportable. Buscas el cubo, que está lleno y tu no lo llenaste, y con mucho cuidado de no virarlo te acercas al inodoro. Con el pie subes el "asiento" (aquel que si dejas levantado, dicen los mitos, hacen que las mujeres se hundan en la taza, porque las mujeres no saben asentirse o ascender) y con calculada torpeza vacías el cubo. Tremendo tsunami pero con un torbellino mediocre. El roto no chupó, no hubo succión suficiente. El bastardo no se fue, ha retornado, triunfante y se ha multiplicado. Ves trazos de maíz y lo que esperas son pedazos de chile (y no de algún intestino o signo de un futuro cáncer). Recuerdas que trigeño significaba de color trigo. Dices en voz alta: no hay political correctness en el inodoro. Sin embargo te asusta que te hayan grabado, vieja paranoia que tienes desde que en high-school leístes al profeta de Orwell. Piensas: Bueno, si no voy a trabajar tampoco iré a cagar. Te percatas "esto es demasiado pensamiento sin café". Sales y recuerdas cojear, porque quieres hacer lo más ruido posible, con la esperanza de despertar a cualquier otro mal-agradecido que tiene la suerte de dormir un poco más.
Por suerte alguien está ya preparando café. Te saludan cantando un no se-qué (nuevamente es demasiado temprano) y en silencio gruñes algo impronunciable. La pisas (porque es una ella, distinción más o menos fácil en esas horas), no sabes aún si "sin culpa" o "adrede " y con ello acentúas tu cojera. Te maldicen y tu miras con una mueca de "¿Qué?". Te dicen "mal-criao" y con eso recuerdas, a punto de abrir el grifo, que no hay agua. Pero has hecho el movimiento y te detienen diciendo "no hay agua zángano". Haces gesto de molestia, como diciendo "ya lo sé, ya lo sé, ni me lo digas". Te vas (o te botan) de la cocina. Al sentarte tienes la sensación de que hay algo que se te olvida. Hay una imagen que te retumba y sospechas que es una pesadilla, algo que tuviste claro al despertarte (algo que te dijiste "no debo olvidarlo"). Cuando te traen el café sientes una gran amabilidad pero guardas silencio, porque hay que evitar la fatiga a esas horas. En vez de "gracias" dices "no quiero trabajar". Ella sonríe, no sé si por sadismo o solidaridad. En vez de "gracias" dices, fruñendo y con sorbos de café (para eclipsar la respuesta) "pareces el enemigo". Tienes la imagen de haber estado retornando a un salón que en otro instante era una burbuja que se expandía cuando hablabas. Recuerdas el miedo de que estallara. Pero hay algo más, algo que aún no recuerdas. Estas embragado en un nudo que no recuerdas. ¿Soñaste con un difunto? A la lejanía, pero con una vibración cercana escuchas una puerta con screen cerrar violentamente.

Te levantas por la mañana, a la misma hora exacta con la misma alarma de radio que te grita con una prédica evangélica: "Ofrezcamos, pues, por Jesús, en todo tiempo, un sacrificio de alabanza a Dios, y démosle el fruto de los labios celebrando su Nombre"(...)

Ficciones replicantes I, C.

            Retornando e hilando lo dicho respecto a Deleuze, el concepto de "repetición" remite a un problema respecto a cómo bregamos con la singularidad y nuestra relación (o inclusive afiliación) con "lo común" (o inclusive con "los colectivos", en particular los que admiten ser parte de una colección individual). Ni hablar de todos los imaginarios, delirantes y exquisitos, que hemos hecho respecto a los dobles, el doppelganger, los replicantes, los clones o cualquier supuesta "reproducción" que busca vengarse del primero/esencial/progenitor( trauma particular que remite a los dramas de los hijos que asesinan al padre o las pesadillas regicidas que debieron atormentan a no pocos nobles para finales del siglo XVIII-sino antes con la decapitación de Charles in Charge en la Revolución Gloriosa). A su vez, la larga asociación (desconozco si inconsciente o forzada, aunque no por ello menos fascinante) entre el artificio y lo natural (o lo racional dentro del naturalismo racional de los Ilustrados del siglo XVIII), entre el remedio (pharmakon) y la cura, Lo real y su Doble. Cuando sentimos que algo "se repite", sentimos como si la Naturaleza nos jugara una broma pesada (además de grave e invisible como las deducciones newtonianas y esa mano prometida de Smith-o como un buen amigo decía, ese fist fucking que nos toca vivir en pro del bienestar de unos pocos). Pero a la vez, "qué terror" si de-repente, se repite exactamente (la alusión curiosa, desconozco si acertada, de Kundera de la gillotina como "eterno retorno"). Basta con hacer el ejercicio, para ver cuán singular es esta experiencia: 

Ficciones replicantes I, B.

Tuviésemos que imaginarnos cuánto nos asombra cuando en realidad algo "parece repetirse" (viejo señalamiento freudiano que apunta a la pulsión de muerte y a nuestras peripecias de la represión mnémica). El susto que nos puede causar si sentimos que "esto ya ha sucedido" y, peor aún, "yo estoy nuevamente en este lugar" (sin haberlo planificado). Pero notemos la siguiente contradicción genial:1) Buscar como algo puede repetirse es una de las obsesiones del control cientificista, su afán por predecir en un mundo que no es completamente contingente sino regido por una "Naturaleza" (la cual está regida por leyes, patrones, paradigmas, etc.-notemos el tono patriarcal del asunto); 2) Que algo se repite significa que "yo no puedo cambiarlo" (o desconozco como), y como una mala racha, retorna sobre sí, como burla o mofa ("pegándonos el vellón") sobre nosotros como un mal recuerdo, como trauma, como estancamiento y límite. Ni hablar de la sensación de monotonía, a la cual hemos tendido a vincular con lo simplón, lo primitivo y lo "indiferenciado". Esta sensación rompe con muchos de los delirios modernos respecto al "progreso" o a la riqueza como una simple "acumulación diligente" (hija de la "voluntad libre"), o nos recuerda a que, pese a todo, existen cosas fuera de nuestro control (como decía unos viejos sabios "eso te pasa por querer cagar más arriba del culo").

[Tentativamente podemos decir que estas dos "repeticiones contradictorias", para nada exhaustivas, pueden calificarse como la repetición como domesticación o realización y la repetición como límite y maldición. Obviamente ambas conceptualizaciones son borradores que requieren una repetida labor y re-mirada, no obstante, las tiro para ver como rebotan] 

            En muchos sentidos este "susto" al que aludo lo podemos ubicar socio-históricamente en el siglo XIX como parte de las reflexiones respecto a la "degeneración" como signo de una "enfermedad debilitante" (o "infirmidad") o de las obsesiones constantes con "descubrir" que lo "primitivo" permanece en los oscuros rincones de la razón (dentro de una visión de "estados" progresivos de la razón y de eso que fue mal-llamado "civilización"). Los "idiotas", "cretinos" y "morones" eran un insulto para el progreso de los "mejores" (dentro del heterogéneo campo darwinista social). Estos "tarados" con sus deformadas taras demostraban que "no avanzamos" realmente. Bueno, pero eso ya estos asuntos los retomaremos en otro momento, basta con señalar que: tenemos una tendencia de esencializar lo individual como lo irrepetible, como lo "único" y con ello asumir que la monotonía, lo mecánico, lo biológico o todo aquello que se rige por leyes, debería estar "fijo" como "base corpórea" a la cual se le añade una plusvalía que promete una mutación infinita hacia la superación. A su vez sin esta "fijeza", sin ese punto fijo (como el "espacio" y el "tiempo"), yo no puedo medir cuánto avanzo (decir ya soy un hombre y debo dejar atrás asuntos infantiles).
Ya sé, una contradicción, pero como dije dejemos el asunto en suspenso. 
            

Ficciones replicantes I, A:Lo que se repite y lo irrepetible

A Deleuze le debo, entre muchas cosas, un señalamiento que me hizo re-pensar las contradicciones de la "repetición", entre ellas que lo que se repite no es lo general sino lo singular. Sabemos por ejemplo el decir "El infierno es repetición" y conocemos el adagio de la psicología, sea desde el registro del psicoanálisis como del behaviorismo (cada uno dentro de un registro distintivo), entre Principio de Placer y Ley de Ejercicio, que uno tiende a repetir y consolidar aquello que brinda alguna suerte de placer, compensación o consolación (frente a una perturbación-que a su vez fue para Clarepede, una definición adaptada de la "inteligencia"). Ya Adam Smith buscaba ubicar al "interés" como "móvil primero", para explicar por qué diablos una persona se sintiera compelida a laborar (se necesita de recompensar, más o menos, regulares). Si vamos al promiscuo campo de la psicotecnia y la psicometría, tenemos la noción de que existe una "inteligencia general" o g respecto a las aptitudes y talentos heredados. Claro, herencia en este caso sigue teniendo un tono económico-político (recordemos, que lo que se hereda son poderes, propiedades e incluso "derechos"), que no deja de ser un supuesto espejo de la esencia, potencia y volición "real" de los individuos (de sus "diferencias individuales"-valga la contradicción). En otras palabras, hay una curiosa relación, que el llamado pensamiento occidental ha "parido" entre deseo y repetición, sea esta consciente o inconsciente, innata (leamos entre-líneas "heredada") o adquirida. Bueno, pero dejemos esto en suspenso por el momento.
            

dimarts, 25 d’agost de 2015

Espectador unidireccional o comunió del públic

En una recent entrevista a l'Oracle de Catalunya Ràdio parlaven de la música clàssica i de com ha anat canviant la forma d'escoltar-la a casa i en públic. Un aspecte interessant va ser com s'ha "educat" el públic en el sentit d'enfocar-se únicament en allò que succeïx a l'escenari, d'exigir silenci, fins i tot d'animar a denunciar a aquells que "no es comporten" o xerren massa. Tot el contrari d'allò que passa als estadis de futbol, de com funcionava la cosa als primers temps del cinema, de com ha estat durant la major part de la història de l'espectacle. 

Sacralització de l'espectacle (en viu i únic o no, com el cinema) i noció de comunicació directa i unidireccional, completament individual, sense espai per al diàleg o el sentir-se espectador junt amb d'altres, d'experimentar el compartir una experiència.

Potser només ens resta el ritual del concert de rock, pop o salsa, potser els performances tipus "Rocky Horror Picture Show"...

Viure el lloc o veure el decorat


Contundent article de Jaume Freixa, col.laborador de Josep Lluis Sert, sobre l'enderrocament de l'interior de l'antiga Galeria Joan Prats. Fixeu-vos en aquest fragment: "Que només es respectin les façanes és millor que no que s'enderroqui tot, però la desaparició dels interiors ens acosta cap al síndrome del decorat, del cartó pedra, de l'espai falsament històric, a dues passes dels village o centres comercials de pobles pintorescos." El nou Ajuntament ha de variar les normes que permeten això, urgentment.

La primera reacció en veure que s'estaven fent obres als baixos del número 54 de la Rambla de Catalunya va ser d'alarma, i després de frustració i impotència per la constatació que s'estava enderrocant...
ELPUNTAVUI.CAT|PER JAUME FREIXA (*)

dimecres, 19 d’agost de 2015

Todavía no han puesto las calles

"La ciudad dormida tiene algo especial"

Barricada, "Písale"

La interesante y simpática expresión "es tan pronto que todavía no han puesto las calles", además de poseer implicaciones conceptuales y filosóficas importantes, puede considerarse el reverso de la moneda respecto al "milagro secreto" que representa contemplar solo el amanecer. La frase que nos ocupa presupone que, de algún modo, no tenemos certeza de que las calles estén ahí antes de verlas y recorrerlas. Por el contrario, para la conciencia del durmiente, muy bien pudiera ser que la realidad (las calles, las luces, los edificios, etc.) solo fuera colocada ahí inmediatamente antes de que el sujeto la contemple y recorra.

La salida del Sol (y el mero hecho de que brille sobre nuestras cabezas todos los días) es un fenómeno que se da por supuesto, por sentado, pero que raramente se constata visualmente por muchos humanos, sea porque todavía dormimos, sea porque estamos en una situación física o circunstancias que nos impiden o dificultan advertirlo. Por esa misma razón, como indica Benjamin, el detenernos a contemplar el alba nos hace no solo sentirnos especiales, por diferentes respecto al resto, sino de cierto modo únicos, pues pudiera parecer que el amanecer se da así, de esa manera y en ese momento, solo para nuestra mirada.


http://youtu.be/zZc14F6AmwA

dissabte, 15 d’agost de 2015

Fidelitzar, segons Borja Penalba

Fidelitzar és un terme al qual trobem connotacions econòmiques, en termes de profit per part d'empresses que volen aconseguir i mantenir clients. Evidentment, fidelitzar prové del mot fidel i Borja Penalba el fa servir per parlar de la relació amb determinats llocs -o amb les persones que viuen o et trobes a aquests llocs. Escriu el guitarrista habitual de Feliu Ventura i col.laborador de tants artistes i cantants:

"5 d’agost. Després d’aquests últims anys, i sobretot del passat, he Fidelitzat en Formentera.

Fidelitzar és el tercer pas que seguisc, de manera inconscient -o no-, allà on hi sóc més d’un dia. Primer he de conèixer els llocs, passejar els seus carrers, observar com hi viu la gent, com parla, com interaccionen. En segona instància, i un cop inspeccionada la zona, m’incorpore a la fauna autòctona, i quan trobe el meu lloc, Fidelitze.

Conec Formentera, i la Formentera que no conec crec que la intuïsc. Estime Formentera, gairebé tota ella, però si m’hagués de quedar atrapat en l’illa, ho faria en els poc més de cinc-cents metres quadrats que envolten el 62 Formentera. Can Simonet, Rita, RaquelMatias, Jona, Paco, Sa Platgeta, Natalia, Patxi, Lur, Charlie, el Bolo.

Sí. Fidelitzar és trobar el teu lloc, estimar-ho i estimar a la seua gent, siga durant una estona o per a tota la vida."


Curiosament, Penalba parla de Formentera, una mica el que ens resta de l'Eivissa verge on va estatjar Benjamin. Tanmateix, l'aproximació al lloc del guitarrista pot ser paral.lela a algunes reflexions del filòsof alemany, algú que, com el mateix Borja Penalba, potser podria ser pensat tambè, probablement a desgrat seu, com una mena de viròvag. No estic tan segur si Benjamin va trobar el seu lloc a Eivissa, si va arribar a estimar el lloc i la seva gent, però potser sí va integrar-se al seu ritme, es va sincronitzar amb el so de les seves campanes -i les va trobar a faltar quan hi era lluny.


Finalment, l'aproximació al lloc, o al moment, de tots dos pot parèixer semblant, però això potser els faria semblables a qualsevol persona sensible que fos capaç de parar-se a pensar, a reflexionar i a captar allò, les sensacions, la coincidència o constel.lació d'impressions, que li transmet o invoca el moment. 

dimarts, 11 d’agost de 2015

El pagès té un nom per a cada cosa

A Al sol, Benjamin descriu com el camperol pot identificar el nom de cada varietat de figa, com, s'hi infereix, li és possible dir el nom precís de cada cosa del seu entorn. Perejaume diu el mateix dels pagesos catalans i els compara amb un poeta com Verdaguer: tenen un nom per a cada cosa. L'empobriment del llenguatge del segle XXI no es deu només a un fenomen global lligat a la globalització, el cinema, el sistema educatiu o, en el cas català, a l'impacte del castellà, l'estandarització i la urbanització han fet desaparèixer paraules, ens han fet oblidar conceptes, professions, feines, que Verdaguer encara podia dir, emparaular amb una exactitud que anem perdent, que no deixem d'oblidar.

Repetició i redundància: memòria d'espècie i falsa originalitat

Potser l'originalitat d'aquestes planes rau, paradoxalment, en això: en la seva manca d'originalitat. Com bé explica Perejaume, no podem pretendre éssers originals, inventar res de nou, encara menys del no-res. Ans al contrari, les repeticions que, tot i no saber-ho o voler-ho, fem, són la garantia de ser d'alguna manera compressos, intel.ligibles. Ni crearem res, ni recurrirem a la repetició i la cita constant; intentarem, però no ésser massa redundants. Diversos camins, paral.lels o divergents, poden portar al mateix lloc o, potser, compartir dreceres insospitades. Perejaume segur coneix alguna cosa de Benjamin i deu haver estat més o menys al corrent dels debats postmoderns o de les idees de Deleuze al voltant de la repetició. Tanmateix, Perejaume fa quelcom que ens sona, ressona (amb harmonia o dissonància) o s'assembla -apareix com semblant a i/o pot succeïr l'assemblatge o connexió amb, com amb les diferents parts dels programes informàtics, o la reunió de persones (o coses?), com a una assemblea- als atles de Warburg, però no parla de cap d'ells i sí reprodueix paraules de Miró o de Foix.

Al seu sotobosc ressonen les pathosformeln de Warburg; la seva "memòria d'espècie" pot recordar algunes idees de l'Eudald Carbonell i la seva "consciència d'espècie". Tan se val, potser el plagi, i més la còpia d'allò que aparentment no coneixes, és probablement inescapable, inevitable. Alhora, conèixer-ho tot és impossible i, sense repetició, segur que ens fem incomprensibles. "L'esperit del temps", al qual alguna vegada es referí Foix, pot fer una mica la resta, explicar en part les semblances, les lectures o referències comunes, els itineraris paral.lels, les inquietuds, preguntes i respostes compartides, semblants o en clar diàleg.

dimecres, 29 de juliol de 2015

Les campanes de les esglésies, substitiuides per les sirenes, els altaveus, les ràdios

Terror y utopia. Moscú en 1937. El flaneur de Benjamin, el montatge de Eisenstein, apareixen com a perspectives preliminars... Sembla que em persegueixen! Karl Schlögen parla de com Benjamin se n'adona que les campanes de les esglésies s'han silenciat a Moscou, ara hi sonen sirenes, música per altaveus, nous sons i formes de reproducció, transmissió i amplificació sonora modernes, industrials, mecanitzades.

El temps, el ritme, de la ciutat i la vila rural -així com el seu record o nostàlgia-, com nota Benjamin, s'identifica amb les campanes del campanar, amb els quarts i les hores marcades des de l'església.

dijous, 23 de juliol de 2015

"Impressionisme" a Al Sol i La muralla

Recordo, tot llegint parcial i malament Proust -bé, la mala lectura pot ser la més fructífera, diu Ramon Alcoberro-, que em va venir al cap la paraula "impressionista". Em semblà llavors que aquest terme podia descriure bé com l'autor francès fa que el lector s'identifiqui amb el punt de vista i les sensacions que, a l'obra, rep el narrador. A banda de les impressions gustatives o olfactives que desencadenen el viatge en el temps i l'espai que és la memòria involuntària -mai més les magdalenes seran només magdalenes!-, recordo llegir pàgines senceres en les quals "no passava res", tan sols s'explicava com l'observador/narrador veia o no veia, com i des de quin angle, el campanari i la resta del paisatge, segons el moviment del vehicle en el cual es desplaçava. Aquestes successives imatges, podríem dir successius enquadraments -postals?-, eren imatges, però les altres sensacions tambè creaven imatges.

En aquest sentit, també a Benjamin -bon lector i traductor de Proust- trobem mecanismes molt similars, goso a dir, de nou, "impressionistes". A La muralla també el desplaçament per l'espai real del narrador li permet o no trobar aquella vista, aquella postal -literalment-, que desitja. Benjamin aconsegueix que ens les imaginem, que pensem les imatges de la postal i de la vista de muralla. Tanmateix, a Al Sol, sigui un relat autobiogràfic o no, s'assoleix la identificació amb les sensacions, les experiències, de l'individu que camina sota el sol de l'illa. El so de les petjades, del vent i dels animals, el moviment de les fulles, les perspectives-interpretacions de l'observador respecte a l'espai i a la pujada de les montanyes properes i llunyanes, fins i tot tenim un exemple de memòria involuntària quan un arbre porta a un altre, d'un altre temps i un altre espai. A Al Sol, Benjamin descriu imatges des del punt de vista d'un observador mòbil, una successió d'imatges successives, i a més ens transmet sensacions, impressions, experiències que creen, suggereixen, ens fan imaginar, com l'autor diu a altres llocs, més imatges. Tot un seguit d'"impressions", d'experiències que provenen gairebé, directa o indirectament, de tots cinc sentits, més tot allò que té a veure amb el calor, la suor, tot barrejat amb les interpretacions que en va fent el caminant -per exemple quan es toca la cara perquè pensa que hi té una mosca i és una gota del seu propi suor. Imatges d'imatges, imatges d'experiències.

PS: Quan es diu que aquest tipus de texts són "literatura fotogràfica" (http://www.sas.ac.uk/videos-and-podcasts/culture-language-literature/warburg-s-and-benjamin-s-mediterranean-chronotopoi-i), com ho fa Gerhard Wolf, es vol dir el mateix que vull expressar aquí amb la paraula "impressionista"? 

dimarts, 21 de juliol de 2015

¿Somos lo que vemos?

A tono con Nietzsche nada "que nos pasa" es ajeno a nosotros. Solo el más reacio/reaccionario de los narcisistas se quedara suficientemente en-sí-mismado para decir "o tu o yo".

Un ojo blanco no me dice nada
Hasta cuándo posar de inteligente
Para qué completar un pensamiento
¡Hay que lanzar al aire las ideas!
El desorden también tiene su encanto
Un murciélago lucha con el sol:
La poesía no molesta a nadie
Y la fucsia parece bailarina.
Nicanor Parra/Versos Sueltos

De qué lado del monitor estamos?
-Ésa no es la pregunta que debes hacerte
Rafah Acevedo/ Exquisito Cadaver

¿Fuese posible regalar una mirada? ¿Acaso no hay algo exquisitamente histérico en todo este asunto? Hay algo espectacular en la histeria y algo impenetrable. Por el otro lado, el narcisismo logra hacer todo un yoga que lo convierte en sortija carnosa, en ombligo y en puro entumecimiento. El narcisista no se asombra, ni si quiera mira a otro; es completamente fiel a su propio espejismo (hasta el punto de celarlo, envidiarlo y matarlo). 

En su sentido más particular, resulta imposible que al mirar algo no rebote algo "para atrás", y ya hace rato que no somos como éramos hace un instante.

El estadio del espejo o del video (inclusive del "Selfie") es siempre una traducción; detrás de ese rebote lo que hay es luz, arena y, sabrá Dios, los símbolos digitales de Pitágoras.

¿Y qué pensar de los pellejos de Lucrecio? De los cuerpos se desprenden otros cuerpos, como "la leña que se desprende humo" o "el fuego calor", "cuerpos que golpean los ojos y activan la vista". Los simulacra son "como pellejos desprendidos de la superficie corpórea" o "cortezas" que divagan, se desparraman, revolotean acá y allá entre las brisas penetrando nuestro cuerpo y golpeando nuestra vista. ¿Cuántas inmundicias azarosas tendré en mí? No solo bacterias y viruses, probablemente fosilizados o incubándose, sino todos los polvos, pellejos, callos, pelos, gritos, olores, temblores de quienes han habitado este lugar.

Si eso no bastase, si seguimos a Lucrecio hasta las palabras "estan hechas de unos principios corporales", y nos afectan. Pero tampoco es para volverse piadosos, temiendo que el cuerpo sea tan poroso y tenga que huir a todo tacto (como sucedió cuando en el Medievo se prohibieron los baños y todas sus ligaderas). Este cuerpo penetrado tiene protecciones ("por eso casi todos los seres están cubierto de pellejo o, si no, de concha o callosidades"). 

Habitante, viajero, turista

El verdadero viajero experimenta el nuevo lugar. Con tiempo, actitud y sensibilidad suficientes quizás pueda llegar a sincronizarse con él, puede que hasta empezar a vivirlo. Es por eso que, en contraste con los verdaderos habitantes, puede hablar del sitio, de sus características, aunque solo empiece a conocer todos los nombres.

El auténtico turista no experimenta el lugar, únicamente lo recorre. Su imagen se la da a través de un aparato mecánico y su obsesión consiste en "inmortalizar el momento", en registrar el lugar y el demostrar -ahora inmediatamente- que se estuvo ahí. El turista postmoderno busca las comodidades, el consumo, la comida de casa, más ciertas dosis controladas de tipismo y sorpresa, en nada auténticas y preparadas para los forasteros. El turista del siglo XXI nunca puede experimentar el lugar porque cree conocerlo de antemano, porque no puede perderse, y sus selfies pretenden confirmar la existencia -coexistencia junto a su persona- de aquello que creía conocer, pero que nunca realmente experimentará. El lugar y sus productos son consumidos -ingeridos, fotografiados, registrados en vídeo, recorridos físicamente-, no experimentados ni conocidos, mucho menos vividos -la sincronización simplemente es inconcebible...

Paisaje, impresión y aura

El turista no es un exiliado, ni siquiera un melancólico que busca preñar de futuro a su pasado. El turista no es muy distinto a la caricatura burguesa (el "burgués de ahora") que no se siente feliz ni en su casa a menos que mande en la de otros. Todo lugar es, potencialmente, su infeliz castillo de placeres banales.

Ya no se soportan los paisajes solitarios sin el decoro del romanticismo cliché ni los ruidos que no sean una extensión del elevador, la hielera o las estaciones de tortura (la radio fiel del oficinista o el dentista).

Para Benjamin, el lenguaje es el teatro de la memoria, es el medio de la experiencia como lo es el suelo en donde yacen ciudades muertas. Se requiere de una excavación precisa, y de temer volver una y otra vez sobre lo mismo, de esparcir la tierra, y tener en consideración que se trata muchas veces de una búsqueda inútil y sin frutos. No se trata entonces solamente de compilar un inventario de "descubrimientos", de un "álbum" de "buenos recuerdos" (esos Kodak moments), sino de algo más.... eso que aún los empiristas llamaban un "no sé qué". 

Belloc: el nombre hace el lugar o el lugar da el nombre

¿Cómo se "saca (se hace, se piensa) un nombre"? ¿Será acaso similar a los actos de magia de Méliès? 

Poner un nombre no debería ser etiquetar (y hoy en día pareciera que entre alzas y descuentos, hay que des-etiquetar) ni una mera formalidad. Un buen nombre es bien digerido por el lugar, de lo contrario se convierte en veneno o sequía. Solo cuando algo encaja (antes o después de estrellarse) es que estamos frente a una constelación. Hay que fijarse en las marcas, los tachones, lo borrones y las grietas para ser poseído por lo que pervive.

Los nombres como etiquetas de autoridad o autoría "se pegan", son "pura paja".

 Mientras algunos instruidos buscan llamar con su verdadero nombre a las cosas, esperando que Dios o la Naturaleza se vire, fuese más preciso ladrarle a las cosas para ver si "ladran pa' tra ". Cierto es que, como dice Deleuze, el ladrido es la vergüenza del reino animal, pero al menos es algo más que puro eco. En el peor de los casos interrumpe o suspende al instruido.

Hay lugares que nos llaman, no sólo porque fueron y son llamados, sino porque nos conocen, nos han cedido algún nombre, y posiblemente, porque son tan distanto-cercanos? como cualquier espacio en donde habitó la infancia.

"Porque la niñez es la que encuentra la fuente de la melancolía, y para conocer la tristeza de ciudades tan gloriosas y radiantes es preciso haber sido niño en ellas"

Benjamin, Historia de una embriaguez de haschish

diumenge, 19 de juliol de 2015

Tot buscant obagues i llocs urbans

Tot i que mai trobaràs -o sí?- les obagues de l'Eixample de Roger Mas, les ciutats -o algunes, o parts concretes d'algunes- encara poden esdevenir llocs. Com nota Perejaume, també la ciutat pot ser un lloc, ser única i inintercanviable. Sons distintius, olors, ferums particulars, poden encara identificar -i portar-nos amb la memòria involuntària à la Proust a- veritables ciutats-llocs. Parlem, esclar, de ciutats que encara són realment vives, i que ho són probablement en part perquè tenen una història, un pòsit de segles, unes formes de vida i socialització arrelades i que en són hereves. Fins i tot les podem considerar palimpsests vivents o poden gaudir d'un punt de confluència únic amb la natura més o menys humanitzada, com la Venècia que es mor descrita per Salvatore Settis. L'aeropot, l'autopista, el centre comercial, el "fast-food" i l'allotjament globalitzat, aïllen el viatger de l'experiència d'aquesta ciutat-lloc. Tots aquests no-llocs (Marc Augé) es basen en la separació de l'entorn, l'asèpsia, la seguretat, el clima i l'olor controlats i dirigits cap al consum.

dissabte, 18 de juliol de 2015

Unitat i unicitat del lloc: Perejaume al Sol (sota un lleu influx dionisíac de Torres)

Potser Francesc Pujols i Perejaume, probablement Miró, eren xinesos, pensaven en xinès sense saver-ho... Nivells i plans diferents, però interconnectats, no realment separats. El concret pot ser l'important -i portar-nos a un altre lloc, pla i coneixement-, però no a un espai metafísic inexistent. Com diguè Francesc Pujols, "les plantes són àngels adormits a la terra i els àngels plantes despertes al cel".

A Al Sol benjaminià, el filòsof escriu del rostre, so i olor que els animals i pastures donen a l'illa. Tots ells són únics, tot allò esdevé combinació irrepetible. El nom del lloc, potser el lloc mateix i tots els noms que hi tenen a veure amb ell i els éssers vius que hi viuen, és una mena de codi xifrat, aquell codi que només pot desxifrar el camperol, la persona arrelada a la terra. El camperol que sap tots els noms del lloc, però no en pot parlar.

El veritable lloc no només és únic, configurat per una combinació peculiar d'ésser vius, geologia i noms, sinó que a aquesta combinació terrestre hi correspon, potser com un mirall, una imatge o miratge celeste. Cel i terra s'enmirallen. Els estels cauen i adoben els camps. L'arada solca els cels. És el Camp, segons Miró i Perejaume. Potser el codi terrestre es reflecteix al cel, o potser els camps conreuats pujen enlaire i es reflexen en les nits estelades. Hi podem veure consel.lacions, fins i tot podem gosar d'enxarxar estels -imaginar constel.lacions?-, com ens canta Lluís Llach.

divendres, 17 de juliol de 2015

Paisaje, impresión y aura (castellana)

Walter Benjamin nos dice que la primera vista de un pueblo o ciudad en la lejanía es especial, única. En algunos casos, la visión puede parecer casi invisible, de bella y perfecta que es, como en la excursión a Sant Vicent. Esa primera impresión no es repetible, pues se da desde la lejanía y con anterioridad a una sensación de proximidad, de cercanía, que es imposible que se haya dado previamente. Curiosamente, como explica en La muralla, esa sensación mágica puede suceder cuando no advertimos que lo contemplado ya es conocido, cuando lo vemos desde un ángulo, un punto de vista, que nos lo hace irreconocible. Esa experiencia especial de extrañeza y distancia es posible relacionarla con algunas de las nociones del aura que emplea Benjamin, pues, como él mismo indica, cada lugar es único, en cada emplazamiento se da una combinación peculiar de seres vivos que no es repetible -un encuentro o intersección, traducido como constelación en una de las traducciones al castellan, de animales y plantas, para seguir la expresión del autor-, incluso de variedades casi infinitas de estos, que solo son conocidas por los locales (Al sol), paradójicamente aquellos que no pueden hablar de su territorio, pero conocen todos sus nombres. Nombres descriptivos o que crean lugares, especificidades únicas e irrepetibles que combinan lo humano y lo supuestamente natural y definen el verdadero lugar, todos estos son elementos que menciona Perejaume y que conectan claramente con lo ya expuesto.

La cercanía, el vivir y recorrer el lugar, el pensarse o creerse ya en cierto grado de intimidad con él, evita el vagabundeo, la pérdida (de lo que se deduce que Benjamin realmente no conocía el lugar donde se desarrolla La muralla), y abre unas perspectivas nuevas. El lugar ahora familiar, el lugar entendido como hogar, se asocia entonces a elementos cotidianos, repetidos y rítmicos, aquellos que, añado, quizás se pueden recordar después con nostalgia, como las campanas que marcan las horas desde el campanario. El vivir acompasado con esos ritmos y sonidos diarios, el probablemente ni advertirlos conscientemente como algo que ya es parte del ambiente y del diario vivir, sería lo propio del habitante, del nativo o el establecido por cierto tiempo, en oposición al viajero o turista que no se apropia o disuelve en el lugar. El turista o veraneante del siglo XXI no experimenta el lugar y/o lo hace parcialmente como exotismo, sin integrarse a los ritmos y sonidos del lugar. Ahí, la memoria involuntaria es imposible o, inversamente, te transporta a otro lugar, te desplaza a otro espacio. En la mayor perversión posible, el veraneante o el habitante estacional exige la desaparición de los sonidos y los olores del lugar, de todo aquello que distrae del disfrute del paisaje y supuestamente impide el sueño: estiércol y heces de los animales, sonidos emitidos por el ganado, campanadas de la iglesia, pregones y otras formas de comunicación/socialización local.

dimecres, 15 de juliol de 2015

Lloc i aura

Si, per Perejaume, cada lloc és únic, insubstituïble, irreproduible, si cada pedra té aquest valor irrepetible, el lloc, la pedra, són equiparables a l'obra d'art, tenen la seva pròpia aura.

Som el què veiem?

Som el què veiem, com diu Perejaume, o millor el què mirem? No serem allò què ens mira, potser? 
Som mirats? Ens reflectim en allò mirat? Tant de bó la mirada i la cosa mirada es troben, dialoguen, s'enmirallen una en l'altra...