diumenge, 30 d’agost de 2015

Ficciones replicantes I, C.

            Retornando e hilando lo dicho respecto a Deleuze, el concepto de "repetición" remite a un problema respecto a cómo bregamos con la singularidad y nuestra relación (o inclusive afiliación) con "lo común" (o inclusive con "los colectivos", en particular los que admiten ser parte de una colección individual). Ni hablar de todos los imaginarios, delirantes y exquisitos, que hemos hecho respecto a los dobles, el doppelganger, los replicantes, los clones o cualquier supuesta "reproducción" que busca vengarse del primero/esencial/progenitor( trauma particular que remite a los dramas de los hijos que asesinan al padre o las pesadillas regicidas que debieron atormentan a no pocos nobles para finales del siglo XVIII-sino antes con la decapitación de Charles in Charge en la Revolución Gloriosa). A su vez, la larga asociación (desconozco si inconsciente o forzada, aunque no por ello menos fascinante) entre el artificio y lo natural (o lo racional dentro del naturalismo racional de los Ilustrados del siglo XVIII), entre el remedio (pharmakon) y la cura, Lo real y su Doble. Cuando sentimos que algo "se repite", sentimos como si la Naturaleza nos jugara una broma pesada (además de grave e invisible como las deducciones newtonianas y esa mano prometida de Smith-o como un buen amigo decía, ese fist fucking que nos toca vivir en pro del bienestar de unos pocos). Pero a la vez, "qué terror" si de-repente, se repite exactamente (la alusión curiosa, desconozco si acertada, de Kundera de la gillotina como "eterno retorno"). Basta con hacer el ejercicio, para ver cuán singular es esta experiencia: 

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